Hoy queremos dedicar un post muy especial a una preciosa pareja que se conoció hace un par de años, él se enamoró nada más verla en una excursión familiar en la que coincidieron por Asturias, Andrea volvió a Rumania y desde allí y gracias a la redes sociales comenzaron una especial amistad. La distancia de Rumania-España no iba a ser impedimento para que se enamoraran.

Boda en Trinidad y pedida de mano

En agosto de 2018 Andrei le pidió la mano a su futura mujer, en casa de los padres de la novia, los padres de ella fueron el gancho perfecto, la despistaron con una tarde llena de actividades en la piscina, visita en casa de su abuela, la hicieron ponerse un precioso vestido y después de tanto mareo parecía que no llegaba el momento, hasta que le abrieron la puerta donde le encontraría a él de rodillas para pedirle casarse con ella.

Boda original en la montaña

Eligieron finca Trinidad por su precioso enclave entre montañas y tan cerca de Madrid, que ayudaría a que los invitados llegaran sin tener que desplazarse muy lejos.

Los jardines con cascada, el estanque lleno de naturaleza nos entusiasmó, la guinda que hizo decantarse por esta finca fue la posibilidad de llegar en carroza de caballos hasta la ceremonia.

Andrea: «Y el día de la boda todo estuvo de maravilla toda la gente muy alegre, la decoración  hermosa y los camareros muy amables y dispuestos a ayudarte en todo con una alegría que te hacia hasta a ti sonreír. Con vosotros nuestra boda fue un sueño y si fuera posible otra vez dar el tiempo atrás elegiría el mismo restaurante.